A propósito de la inauguración del edificio de Ciencia y Tecnología

Saludo a Luis Carlos Sarmiento Angulo:

Señor Sarmiento, gracias por el edificio, por fin hace una pequeña devolución de todo lo que le ha quitado al pueblo colombiano. Pero tenga en cuenta que no importa cuántas obras buenas haga, de todas formas no va a poder limpiar su nombre por todo el mal que le ha hecho a la sociedad colombiana. Asi como Pablo Escobar (que casualmente también era muy cercano a quienes hoy ocupan las altas esferas del gobierno) pretendía quedar bien con el pais haciendo barrios en Medellin pero al fin y al cabo eso no le quitaba la sangre que manchaban sus manos, ni los daños ocasionados al pais.

La obra que acaba de entregar, si se analiza con cuidado, no es ningún sacrificio económico. $18000 millones para una persona con una fortuna avaluada en por lo menos 5.500 millones de dólares no es mayor cosa, con eso podría construir, a precios de hoy, 710 edificios iguales. Si un estudiante promedio de la Universidad Nacional de Colombia, de familia estrato 3 con un patrimonio de $50´000.000, quisiera “donar” en la misma proporción, tendría que aportar la suma de $70.400; si la comparamos con lo que esa persona paga de matrícula, unos $400.000 semestrales, su donación sería únicamente 1/11 de lo que paga en un año y seguramente no lo eximirían de pagar impuestos, ni mucho menos le pondrían su nombre a un edificio. Si se hace el mismo ejercicio con una familia promedio colombiana quetiene un ingreso de un salario mínimo mensual, que al año “ganaría” $5´800.000 (que en este ejemplo se tomaría como patrimonio ya que con ese salario nadie puede aspirar a tener una vivienda digna), la donación sería de $8.170, cifra muy inferior a la matrícula mínima que se paga en esta universidad, que se supone es pública.

Decir hoy que la Universidad Nacional continúa siendo pública es una mentira. Tener que recibir migajas de señores como usted es síntoma de que todo anda mal. Mientras que una nación decente piensa en la educación superior como un instrumento de progreso, aquí en Colombia por intereses individualistas de la clase dominante a quien usted representa, se ve a la universidad como una empresa que debe formar instrumentos para el mercado, y por esa razón es un derrotero incondicional de este gobierno ilegítimo que por todos los medios posibles ha pretendido destruir la universidad ya sea quitándole recursos o estigmatizándola; tratando de poner al pueblo en contra de ella por el solo hecho de ser la conciencia crítica de la nación, que no está dispuesta a ser sometida y que se resiste a perder su carácter crítico, creador y constructor de país, características naturales de una universidad.

Además, ese edificio nunca nos devolverá a todos los compañeros que, por pensar diferente, han sido masacrados en nombre de la demoracia que tanto exaltan ustedes, y que por detrás han tratado de imponer a sangre y fuego; ni todas las viviendas de las que ha despojado a millones de familias, que la pagaron hasta por 10 veces, pero que usted al fin y al cabo ha quitado, sin escrúpulo alguno. Sabemos, pero nunca entenderemos, su necesidad de hacer que la universidad no piense ni critique, porque el hecho de hacerlo ocupa a sus cuerpos de represión, que son necesarios e imprescindibles en los salvajes desalojos a los que usted y su “Grupo Aval” están acostumbrados.

Y ni hablar de su propuesta de Estado de conmoción interior, que seguramente responde a la necesidad de seguir agrandando su fortuna y quedándose con el producto de trabajo de otros, mediante la consolidación del Estado Comunitario encabezado por El Dictador “varito”, cuya única restricción era la, de por sí, precaria justicia nacional.

Señor Sarmiento, felicitaciones porque ya tiene su pequeño predio asegurado en la Universidad Nacional, dando otro importante paso hacia la mercantilizacion de ésta; hecho que fue, es y será apoyado y seguramente orquestado por las directivas de esta universidad “pública”, que no han hecho más que hacerla decaer constantemente.

Aún así, le tenemos malas noticias: No hay dictadura que dure 100 años ni pueblo que lo resista. Así como otros pueblos resistieron hasta hacer caer a sus verdugos, Colombia se levantará y el futuro será de los más para dolor de los menos.
ATENTAMENTE:

Grupo de Trabajo Dinámica.

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