Por: Leonardo León
Grupo de Trabajo Dinámica
Facultad de Ingeniería, Universidad Nacional de Colombia

Hablar de autonomía universitaria es algo que generalmente causa confusión, pero cuando ligamos ese concepto a lo que la universidad se está convirtiendo a causa de su desfinanciación por parte del Estado y al mismo tiempo a que el gobierno le impone directivas y políticas en lo académico, investigativo y en extensión, es cuando se ve lo tenebroso que puede ser la pérdida de autonomía para una institución como la UN. Ejemplo de ello es el convenio que se pretende firmar con el Banco Interamericano de Desarrollo llamado ESTRATEGIAS DE ENERGÍA SOSTENIBLE Y BIOCOMBUSTIBLES PARA COLOMBIA en el cual participan grandes multinacionales como Mitsubishi.

La universidad es del pueblo y debe estar a su servicio. El tener que investigar para las grandes multinacionales que han llenado de humillación y miseria a esta región del mundo está en contravía a la razón misma de la existencia de la universidad pública que en vez de solucionar los problemas reales del país los puede llegar a profundizar por el carácter privatizador que se le está imprimiendo y que gran parte de la comunidad académica es cómplice de su destrucción al primar los intereses económicos individuales que los intereses de la sociedad en su conjunto. Lo anterior se puede corroborar en la última designación de rector en donde Moises Wasserman fue impuesto nuevamente y fue respaldado por un sector importante del profesorado (aunque no así del estudiantado) ya que el actual sistema de investigación en la universidad permite a los profesores mejorar sus ingresos por este concepto independientemente del carácter de la investigación que por obvias razones será prioritaria la que dé más plata por encima de la que más necesite el país. De esta manera mientras la institución tenga que recurrir a la autofinanciación será vulnerable a tener que subastarse al mejor postor que nunca serán los campesinos, los obreros ni las amas de casa presisamente.

Volviendo al proyecto ESTRATEGIAS DE ENERGÍA SOSTENIBLE Y BIOCOMBUSTIBLES PARA COLOMBIA, el Banco Interamericano de Desarrollo parte de unos supuestos como los siguientes:
1. Hay un consenso entre las partes interesadas colombianas en el sentido de que el país puede transformarse en líder mundial en materia de biocombustibles.
2. Los pequeños empresarios agrícolas o de biocombustibles están dispuestos a trasladarse para reubicarse en zonas donde puedan producir cultivos con potencial de generar biocombustibles .
3. Voluntad política para poner en práctica programas piloto en zonas donde se registre presencia de actividad guerrillera y producción de cultivos ilícitos.
4. Existen condiciones propicias para la ejecución de los proyectos piloto en las zonas seleccionadas para realizar los proyectos

Mirando más a fondo cada uno de los puntos podemos observar lo siguiente:

1. El partir del hecho de que hay un consenso de que el país puede ser lider mundial en materia de biocombustibles muestra un desconocimeinto absoluto de lo que plantean las comundades camesinas, indígenas y académicas, entre otros sectores sociales sobre la impertinencia de los mal llamados biocombustibles en cuanto a soberanía alimentaria, propiedad de la tierra, desarrollo del país, dependencia económica y política de otros países e intereses trasnacionales, medio ambiente, salud pública, entre otros.

2. Se ve una trampa frente al título del proyecto ya que a pesar de habar de energía sostenible y biocombustibles, en el documento del BID no se aprecia ningún otro elemento ageno a los agrocombustibles; algo que produce muerte, hambre, destrucción, desplazamiento y contaminación no puede considerarse dentro del término bio.
3. Se habla de que los pequeños empresarios agrícolas y de biocombustibles están dispuestos a reubicarse en otras zonas. Aquí la pregunta que primero surge es la siguiente: ¿De quién originalmente es la tierra a la que esos “pequeños empresarios” pueden reubicarse?, ¿Será acaso que el gobierno piensa hacer por fín la reforma agraria nunca hecha en la historia de Colombia?. Aquí no hay que hacerse ninguna ilusión al respecto. A un gobierno que nunca le ha interesado la redistribución de la tierra y que ha sido protagonista de los desplazamientos campesinos en el país ya sea por acción por parte de la fuerza pública o por complicidad con el paramilitarismo nunca va a hacer una reforma agraria ni le va a interesar el bienestar de las comunidades rurales. Además, esos “pequeños empresarios” son los mismos terratenientes de siempre y las multinacionales para las que tierras como las de Carimagua en el Meta a las que el Ministerio de Agricultura les adjudicó por encima de los campesinos a los que se supone iban destinadas con el argumento que para los últimos eran tierras improductivas y estériles pero que los grandes empresarios si tenían capacidad de volverlas productivas, siendo que los poseedores originales fueron sacados a sangre y fuego. Una demostración más de la legalización del proyecto paramilitar y su escalada en las altas esferas del poder.
4. Se habla de sustitución de cultivos ilícitos por cultivos para agrocombustibles mostrando que se quiere convertir al campesino en un obrero del campo al servicio de intereses trasnacionales y no como actor de un sector social capás de autodeterminarse y con una importancia fundamental en la construcción de país. La sustitución de cultivos siempre tiene que tener en cuenta la seguridad alimentaria y no como lo plantearía aquel exministro sin personalidad propia que Colombia estará en capacidad de importar toda la comida que necesita con los recursos obtenidos en materia de agrocombustibles, desconociendo la historia misma y las razones del conflicto que hoy desangran al país.
5. Se mencionan condiciones propicias para la ejecuión de proyectos pilotos. Seguramente las zonas que cumplen esas condiciones son aquellas en las que sus propietarios originales han sido sacados a sangre y fuego y donde la población ha sido despojada de su capacidad de resistencia frente a los intereses externos a sus necesidades. Aquí se ve la perfecta unión entre “seguridad democrática” e intereses económicos capitalistas.
El proyecto del BID contiene los siguientes cinco componentes de los cuales la Universidad Participaría en el primero y el tercero:
Componente 1 – Preparación de los lineamientos operativos para la Estrategia de Energía Sostenible y Renovable para Colombia.
Componente 2 – Preparación de una evaluación del ciclo de vida de la cadena de producción de biocombustibles en Colombia y conjunto de herramientas para promover inversiones en el sector de biocombustibles.
Componente 3 – Preparación de un estudio del mercado de biocombustibles y conjunto de herramientas para la exportación de biocombustibles
Componente 4 – Preparación de un estudio para identificar barreras y oportunidades para pequeños empresarios en el ámbito de los biocombustibles, y diseño, implementación y lanzamiento de un programa piloto para promover la eficiencia en el consumo de energía y la producción de biocombustibles entre pequeños empresarios del ámbito de los biocombustibles.
Componente 5 – Apoyo al Coordinador Nacional para el Desarrollo Sostenible de los Biocombustibles (CNB), la Unidad para el Uso Racional de la Energía, y la divulgación de los hallazgos

Teniendo en cuenta que la universidad solo participaría en dos de los cinco componentes y que además el proyecto obedece a una política de gobierno puesta en marcha, se hace improcedente que la universidad participe ya que la institución no tiene capacidad de análisis en todo el proceso del proyecto y si las conclusiones que dé la universidad no son las más satisfactorias para el gobierno nacional, seguramente no serán tenidas en cuenta. No van a botar US$ 1.895.000 en el proyecto más todo lo que han hecho en los cultivos de palma africana, por ejemplo, para que la conclusión sea que los agrocombustibles no benefician al país, si es que se parte de la buena fe de los investigadores, además después las directivas de la institución estarán interesadas en que nuevos proyectos en torno al tema sean dados a la UN para poderla seguir autofinanciando y llenar más los bolsillos de quienes se lucran a costillas de la investigación.

En cuanto a los biocombustibles en términos generales, no tienen nada de malo si se mira con rigurosidad el término. Un biocombustible puede producirse por ejemplo a partir de los desechos orgánicos de los cultivos y la ganadería y con los lixiviados de los rellenos sanitarios. Estos elementos pueden contribuir benéficamente al suministro eléctrico en regiones no interconectadas y a la innovación en máquinas que puedan basar su funcionamiento en energías alternativas, dícese de aquellas que son limpias y renovables para poder dejar la dependencia del petróleo que los agrocombustibles no van a lograr. En esto la universidad pública y sus facultades de ingeniería tienen mucho que decir e investigar.

A manera de conclusión, se hace necesario que el campesinado colombiano al igual que los demás sectores sociales defiendan el carácter público de la universidad, con sus componenetes de autonomía política y académica, libertad de cátedra y financiación completa por parte del Estado, no por solidaridad sino porque el elemento privatizador que se le ha impreso repercute negativamente en toda la sociedad al tener que investigar para el capital privado y no para el desarrollo del país. Además es obligación de la universidad defender los sectores populares y no convertirse en su enemigo. Para que la universidad recupere el carácter público que le ha sido arrebatado tiene que contar con la lucha decidida por la mayoría de la población en contra del pensamiento ejemónico en donde antes que derechos hay intereses y antes que necesidades hay lucro.

Anuncios