Leonardo León

Coordinadora Conciencia Crítica

El pasado jueves 18 de febrero se desarrolló una marcha más contra el régimen paramilitar de Álvaro Uribe, que si bien no fue la más grande que se ha desarrollado contra el dictador, si tiene la particularidad de tener tal vez el mayor respaldo de la sociedad colombiana en general y en un momento en que por fin, aunque tal vez demasiado tarde, el presidente en persona es responsabilizado por el gran desastre de la mal llamada emergencia social, contrario a la mayoría de escándalos anteriores, los cuales no lo tocaban en términos de respaldo popular por el llamado “efecto teflón”.

La manifestación convocó a miles de personas en muchas partes del país pero hay elementos que aun no contiene y que deben ser fundamentales para avanzar por el camino de la lucha popular en las calles para poder llegar realmente a poder algún día poner a tambalear al régimen mafioso y de corte fascista que hoy no se quiere despegar del poder, entre otras cosas por lo que la Corte Penal Internacional pueda llegar a condenar (paramilitarismo, falsos positivos, seguimientos, , falsas inculpaciones, asesinatos y desapariciones a la oposición, etc.).

Para que la movilización logre mejores resultados debe mejorar en términos de convocatoria, poder ser asumida como propia por la mayoría de los sectores de la sociedad y dejar de ser sectorizada por gremios, cada vez que uno de ellos la necesita como por ejemplo, cuando se pelea por mejoras salariales o la congelación de los precios de los combustibles.

En el caso particular de la Universidad Nacional, hay avances y retrocesos. Por un lado los paros siempre generan un reflujo del estudiantado, además de roces entre los distintos estamentos que la componen a causa de la derechización de las directivas y de no querer perder privilegios ganados tanto en los profesores, trabajadores y estudiantes, que se puedan ver perjudicados en el momento de la movilización. Ese reflujo hace que no haya disposición masiva a salir a la calle por parte de quienes sienten que ya no vale la pena y de quienes sienten un agotamiento, más moral que físico, para retomar el rumbo. Pero por otro lado, la coordinadora estudiantil de algún modo no ha dejado morir del todo las ganas por seguir luchando y aun logra tener alguna capacidad de convocatoria, tanto así que el pasado jueves salió marcha desde adentro de la universidad por un tema que no le toca tan directamente y que a pesar de no ser tan masiva llama a estudiantes del común.

Si bien no todo es malo para la coordinadora estudiantil, el camino por recorrer para mejorar el rumbo es largo y lleno de obstáculos. Primero debe ganar en legitimidad convocando más sectores de los estudiantes tanto organizados como independientes al espacio para que haya suficiente ilustración y discución de hacia donde debe ir el movimiento estudiantil. Por otro lado las tareas no se están cumpliendo de la mejor manera, al punto que es increible que no haya habido si quiera un solo cartel en la universidad convocando la pasada marcha y eso pasa por la gran desorganización incluso al interior de las organizaciones. Además se deben retomar los espacios por facultades, los cuales funcionan medianamente solo en momentos muy específicos y no se convocan cuando no se ve posibilidades de paro. Por último, el Comité de Representantes en sus diferentes niveles está completamente desarticulado de la coordinadora a pesar que varios de sus integrantes se repiten en ambos espacios y esto es porque tanto el CRESB como el CNRE no están discutiendo las cosas realmente importantes y que deben ser de tal espacio sin cruzarse con cosas que deben ser de otros.

Estos son apenas unos pequeños comentarios para generar la discución y que se debe nutrir en cada una de las facultades y de los grupos estudiantiles de la coordinadora estudiantil y por lo menos de la Cooordinadora Conciencia Crítica.

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