Sergio Fernández Representante Estudiantil ante el consejo académico por pregrado

Éste documento pretende servir de insumo para la discusión, brindar nuevos elementos y señalar serias preocupaciones que surgen sobre algunos aspectos específicos de la propuesta de reforma al estatuto general de la Universidad Nacional de Colombia.

1. El mecanismo. La propuesta de modificación del Estatuto General, es producto de dos años de estudio por parte de la comisión, dicha propuesta que fue diseñada durante dos años por un puñado de personas pretende ser discutida durante el primer semestre de 2010 por toda la comunidad universitaria, hecho que evidencia sin lugar a dudas un imperioso afán en busca de su aprobación por parte de las directivas de la UN en medio de un ambiente de modificaciones a la Ley 30 que pareciera solo estar dirigido a la modificación de los artículos 86 y 87, sin abordar temas como la democracia y el gobierno universitario. Es claro entonces que el primer problema de esta propuesta es que constituye un ejemplo más de la antidemocracia de la administración Wasserman, no solo por su contenido sino también por el mecanismo mediante el cual pretenden aprobarla, sin consultar de manera seria a la comunidad universitaria.

2. Principios Orgánicos. En primer lugar las modificaciones al Artículo 4 que define los principios organizacionales denota un interés por integrar a la estructura normativa de la Universidad nuevos principios y de suprimir otros de manera arbitraria.

2.1 SIMEGE. Se integra como principio orgánico el “Sistema de Mejor Gestión” SIMEGE, programa que ha sido una de las banderas de la administración Wasserman y que en teoría busca la eficiencia y eficacia de los procesos y la gestión administrativa al interior de la UN, a SIMEGE se destinaron cerca de 10 mil millones de pesos en el Plan Global de Desarrollo 2010 – 2012, cifra que duplica la asignación presupuestal destinada para la línea denominada “Universidad para los estudiantes” que integra los programas de Bienestar y a la que se le destinaron tan solo 5 mil novecientos millones de pesos. El énfasis de la administración en SIMEGE ha venido acentuando cada vez más una relación perversa en donde los procesos académicos se ven determinados por los procesos administrativos, fenómeno que en las comunidades académicas debería regirse a la manera inversa, pues lo más deseable sería que los procesos administrativos se adaptasen a las dinámicas académicas, sin embargo esa no es una preocupación de la administración Wasserman a la que más bien le preocupa profundizar las medidas de corte “eficientista” privilegiando este tipo de programas y medidas por encima de aquellos que están encaminados al desarrollo efectivo de los fines misionales de la Universidad, solo resta decir sobre el punto que el SIMEGE lejos de haber mejorado los procesos administrativos y la gestión de los recursos de la Universidad ha denotado enormes falencias que se reflejan en la cotidianidad de la vida universitaria, desde las bibliotecas nuevas que se inundan hasta la inoperancia del SIA que por errores al momento de subir las notas le regaló a cerca de 1700 estudiantes un “0” como calificación final en al menos una de las materias cursadas el año pasado, y que a otro tanto no les permite inscribir materias, o no les asigna salones, entre otras cosas por las deficiencias en la infraestructura de la universidad. Finalmente frente al punto vale la pena abrir el debate sobre si los programas o proyectos se deben convertir en principios orgánicos de la UN o si más bien los programas deben reflejar los principios, pues si se trata de convertir en principios los programas sería perentorio vincular cada uno de los programas de bienestar como principios orgánicos de la UN.

2.2 Excelencia académica. Con respecto a éste punto la propuesta pretende redefinir el concepto de excelencia académica, dejando de lado la incorporación de modelos pedagógicos y el mejoramiento de la formación docente, con el objetivo de profundizar la implementación de la desastrosa reforma académica, para de éste modo seguir haciendo énfasis en el trabajo individual del estudiante dejando a un lado la construcción colectiva del conocimiento, así pues la propuesta pretende suprimir de la definición de excelencia académica el siguiente aparte:

“La comunidad académica incorporará en su quehacer los avances en materia de docencia y propenderá por el mejoramiento permanente de la formación que se imparte en la Universidad“

3. Democracia y Gobierno Universitario. Si bien es cierto que la conformación del consejo Superior Universitario y del Consejo Académico de la Universidad Nacional está definido por una norma de mayor jerarquía a la del Estatuto General que para el caso es el decreto presidencial 1210 de 1993, también es cierto que dicho decreto deja la conformación de los consejos de sede y de facultad a merced del Estatuto General, no obstante no se existe avances en términos del reconocimiento de los trabajadores de la Universidad como miembros de la comunidad universitaria, de manera que no se les reconoce el derecho a participar de las decisiones de la vida universitaria. Asimismo, no se reconoce al estudiantado como principal componente de la vida universitaria, en el caso de los consejos de sede tan solo se reconoce un representante de posgrado, dejando así intacta la estructura de gobierno al interior de la universidad, mientras se ponen nuevas trabas a la representación estudiantil de posgrado, como la impuesta por el numeral 6 del artículo 18 que señala:

“El representante de los estudiantes de posgrado no podrá estar vinculado laboralmente ni mediante contrato de prestación de servicios con la Universidad Nacional de Colombia”

3.1 La organización estudiantil. Quizá uno de los aspectos que más genera preocupación es la supresión en el estatuto general del derecho a organizarse dejándolo a merced de una norma de menor jerarquía como el estatuto estudiantil. Así del artículo 9 se suprime el aparte:

“Les reconoce el derecho de organizarse para participar en la vida universitaria, en el marco del respeto a la dignidad y a la opinión ajena, de la pluralidad de posiciones y análisis y del ejercicio de estos derechos conforme a los reglamentos de la institución“

Y se reemplaza por

“La Universidad mediante el Estatuto Estudiantil reconoce los derechos y establece los deberes de los estudiantes como miembros de la comunidad universitaria”

3.2 Funciones del rector. Observamos con preocupación la intención de delegar funciones como la de suprimir, modificar o crear facultades, sedes y dependencias administrativas en manos del rector, pues ello acompañado de la propuesta de dejar en manos del rector el sistema de contratación académico y administrativo puede abrir la puerta a corrupción y más antidemocracia al interior de la Universidad. Del mismo modo es claro que esta propuesta que además profundiza el sistema Multisedes, pretende por un lado centralizar funciones y recursos en manos del nivel central en cabeza del rector, y por otro dejar cada vez más en manos de los niveles de sede y facultad las responsabilidades financieras que adquieran hecho que sin duda debilitará aun más la situación financiera de la Universidad Nacional.

Frente a la propuesta que hoy se abre camino por la Universidad considero reitero que lo más importante es abrir el debate ante la comunidad universitaria, respondiendo a los tiempos y condiciones que una reforma de éste tipo merece, de manera que la prioridad es que se amplíen los plazos para discutir la reforma y generar propuestas alternativas, partiendo de la necesidad de reformar el Estatuto General pero poniendo el acento en los problemas que aquejan a la universidad, problemas como la participación, la democracia, el Gobierno Universitario y el control político a las decisiones que se toman al interior de la universidad, asi como los cada vez más precarios programas de bienestar universitario.

La invitación que quiero extender a la comunidad universitaria es a que nos informemos y tomemos posición, a que construyamos propuestas altenativas que guíen a la universidad por el camino de la construcción colectiva de conocimiento y sociedad y no por el de imposición de disposiciones por parte de aquellos en manos de quienes la Universidad sufre hoy la mayor crisis de su historia.

Finalmente sabemos que el movimiento estudiantil ha entrado de nuevo al camino del crecimiento y el fortalecimiento político, ha comenzado a despertar después de un largo letargo el movimiento social más activo de la sociedad colombiana, así pues los encuentros nacionales, regionales, espacios de coordinación, asambleas, comités de representantes y cada uno de los espacios donde confluyen las fuerzas e ideas progresistas de los estudiantes de Colombia servirán sin duda para avanzar en pro de una educación pública, científica al alcance de todos bajo orientaciones realmente democráticas.

Lo que exigimos hoy los estudiantes a las directivas de la Universidad, es que se amplíen los plazos para la discusión y la construcción colectiva del Estatuto General. A lo que invitamos a los estudiantes es a activar el Estado de alerta permanente decretado por la asamblea multiestamentaria en el año 2009 y a prepararnos para comenzar una dinámica de movilización de ideas y de fuerzas en defensa de la universidad pública. La modificación a la Ley 30 y la imposición de la reforma al estatuto general de la Universidad Nacional representan hechos tan delicados que una vez más han unido organizaciones, procesos, estudiantes, profesores y trabajadores para colectivamente erigir cimientos firmes que garanticen un futuro para la educación pública colombiana.

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