Autor: JUAN SEBASTIAN LOPEZ SALAZAR
Tomado de: http://comunidades.semana.com/wf_InfoNoticia.aspx?IdNoticia=4556

El viejo dicho dice que la tercera es la vencida. Obviamente es una creencia popular que carece de toda base, pero últimamente me ha preocupado y todo gira en torno al candidato Antanas Mockus. Quien se presenta en elecciones presidenciales por tercera vez.

En 1998 declinó su aspiración y terminó siendo fórmula presidencial de Noemí Sanín (conservadora de raca mandaca). En el 2006 aspiró nuevamente con una votación baja y ahora aparece nuevamente en las presenten elecciones con un imagen “nueva” pero no me convence del todo.

Mockus casi que se presenta como el mejor alcalde de Bogotá en la historia, como el pedagogo que piensa reformar la política y el buen ex rector de la Universidad Nacional.

A vuelo de pájaro, son buenos de antecedentes y lo acompaña un discurso basado en la educación, que viene convenciendo a gran parte de la población.

Es precisamente en su discurso donde yo le doy el primer no a Mockus. También le digo no por los bochornosos actos públicos por los que ha sido noticia y para finalizar le digo no por sus políticas económicas neoliberales y su amistad con privatizar.

  1. Cuando Mockus fue rector de la Nacional sus políticas generaron un incremento en los costos para la educación de los estudiantes. Aplicó sus tesis liberales en la Universidad, que se definen en: sólo pueden y tienen acceso quienes tienen la capacidad.

    Mockus también es partidario que la fuerza pública puede entrar en las universidades, pues según afirma él, estas son parte de la sociedad y no pueden ser excluidas del devenir normal de esta. Mockus es poco amigo de la autonomía universitaria, de su independencia ideológica.

    A esto le sumo su propuesta para solucionar los problemas económicos de la educación pública, donde Mockus propone un impuesto “voluntario” para quien acceda a este recurso. Lo cual sería cobrara matrícula, tal cual pasa en las universidades privadas. Además esto es Colombia no Europa. Acá nadie pagaría un impuesto voluntario, por eso terminaría cobrándose una matrícula o en términos de Mockus: un impuesto y así le daríamos el adiós definitivo a la universidad pública.

    Lo ideal para Mockus terminaría siendo una universidad privada rodeada de policías. Quizás así sea la educación zanahoria.

  2. Los actos bochornosos que Mockus ha pretendido llamar pedagógicos: bajarse los pantalones en la Nacional, arrojar un vaso con agua a Serpa en la cara (el cual es gravísimo, le mojó el bigote y ese bigote es casi un símbolo patrio), orinarse en público en la Universidad de Manizales, agarrarse a golpes con un estudiante cuando él por el cargo que ocupaba y por la imagen pública que representa tenía que dar ejemplo. Esto no es pedagogía, es agresividad. Un temperamento inapropiado que lo lleva a injuriar a los demás por vías de hecho. Mockus como presidente y teniendo en cuenta los vecinos que tenemos, en un ataque de ira, podría no mostrar el culo, sino enviar un batallón, un avión, una bomba, qué sé yo?

    Tampoco olvido como con disfraz de super héroe iba a los bares a decirle a la gente que se entrara. Para algunos será pedagogía, para mí, es abuso de autoridad, sobre pasa su poder y penetra la esfera de los derechos personales de los demás, como la libertad de movilidad y esto lo garantizan mis derechos, que precisamente fueron creados para defenderme del poder absoluto del Estado. A Mockus esto no le importa, el lo llama zanahorio, yo lo llamo abuso de autoridad, palabras más o menos autoritarismo.

    Quizás ese talante autoritario le permanece de su época de profesor, porque un profesor está en el círculo vicioso de la falacia de autoridad. Donde él decide como se hacen las cosas, que sirve y que no sirve, porque él es el profesor, la única autoridad.

  3. Para mí Mockus representa el modelo económico que ha generado tanta ruina en nuestro país, el modelo que impuso Gaviria, apertura económica, neoliberalismo. Mockus se presenta amigo del TLC con USA y amigo de todos los TLC. Como por ejemplo el de Europa, que llevaría a la quiebra a 470.000 familias que viven del negocio de la leche.

    Mockus es amigo de la privatización como de la educación como de las empresas estatales, como alcalde ya lo implementó. En lo único que fracasó fue en la privatización de ETB.

    Entonces Mockus no representa nada nuevo, como el mismo modelo que nos tiene con 22 millones de pobres y con la tasa más alta de desempleo.

    En relaciones internacionales, en sus propias palabras dice que la amistad con USA hay que consentirla y mantenerla. Es decir; mantener las relaciones bilaterales,. Ellos ordenan, nosotros obedecemos. Es darle el sí a las bases militares, es seguir manteniendo la doble moral con las drogas: ellos ponen los consumidores, nosotros los muertos, la deforestación y la destrucción de tierras.

    Y para que se sienta más el espíritu yankee, Antanas dice no al acuerdo humanitario, él no va a retroceder un solo metro por 21 soldados – así lo dijo- acá no se negocia con terroristas y la vida humana y el dolor de las familias no es más que un índice de guerra. No tiene valor la vida de los demás como les parece a los gringos. Ni el propio Uribe haría tal cosa, se sonrojaría.

  4. El discurso de lo zanahorio. Mockus nos presenta su fórmula zanahoria como lo correcto, en entrevista en El Radar, dijo que había que hacer política con ideas, convenciendo no con fuerza ni comprando. Es decir, de manera correcta y honesta, no zanahoria. Mockus vende su política zanahoria como lo culto, lo correcto y la forma de hacer bien las cosas.

    ¿Y quién define las cosas como zanahoria? Pues Mockus, el va diciendo quien es bueno y quien es malo, define lo correcto y lo incorrecto, lo cual terminaría creando un modelo de ciudadano hecho por el Estado y quien no se adecue a este modelo no es útil para el Estado.

    Mockus nos vende un Estado paternalista, como un estado supremo que decidirá por todos y que poco a poco irá disminuyendo todo tipo de libertades (sueños de Francisco Franco).

    Detrás de lo honesto, de la nueva forma de hacer política, se esconde un autoritarismo que fácilmente puede terminar en un fascismo y la gente lo comparte, dice que es lo que merecemos.

Por eso no doy mi voto a Mockus, representa la derecha de siempre, el modelo económico de siempre y lo peor y más peligroso de todo, camufla un discurso autoritario en algo que como el girasol de su campaña parece tan lindo e inofensivo.

Adenda: el candidato Mockus rechazó casi cinco mil millones para financiar su campaña, el pretexto es que los dineros públicos son sagrados.

¿Entonces de dónde saldrán los dineros para financiar su campaña? Él que es de ultraderecha y de espíritu privatizador se convierte en presa fácil de empresarios y en caso de ganar entregaría el país a grupos económicos.

En todas las democracias y sobre todo en las más fuertes el Estado garantiza parte de las campañas para asegurar la igualdad. Ese rechazo no es más que demagogia barata y estrategia política.

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