¿Negar la “donbernabilidad”?
por Rodrigo Lara

La pauta oficial lo puede todo. Entre UNE y EPM van a terminar por hacerle creer a los colombianos que en Medellín nunca hubo un acuerdo de gobernabilidad entre la alcaldía de Sergio Fajardo, y su secretario de Gobierno Alonso Salazar, con la tenebrosa oficina de envigado del capo paramilitar alias “Don Berna”.

Declaraciones de paras recogidas por la ONG IPC de Medellín, hasta testimonios de sectores políticos y sociales dan fe de esa alianza que permitió maquillar las cifras de la violencia durante la alcaldía del Dr. Fajardo.

El mismo comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, -el más autorizado de los testimonios- señaló en entrevista en El Tiempo la indebida cercanía entre la oficina de envigado y la alcaldía de Fajardo. El Dr. Restrepo señaló que en repetidas ocasiones le manifestó al alcalde su incomodidad por los acuerdos poco ortodoxos entre los supuestos exparas de “don berna” y la Secretaría de Gobierno de Fajardo.

En Antioquia nunca hubo una desmovilización de las estructuras mafiosas y paramilitares del Valle de Aburrá. A diferencia de las mafias de Mancuso o de Jorge 40 que fueron desmanteladas y desmovilizadas, la oficina de Envigado nunca se desmovilizó, y, por el contrario, se escondió tras un antifaz de reinserción llamado la Corporación Democracia y Paz.

Estas estructuras siguieron delinquiendo pero con discreción para no dejar al descubierto su falsa desmovilización. Es así como su modalidad criminal consistió en regular todas las expresiones delincuenciales de esa zona urbana del país y en cobrar por ellas. Al mismo tiempo se impartieron instrucciones en el sentido de limitar el número de atracos, de regular las ollas, de establecer un límite al robo de carros y de exigir que las muertes violentas se hicieran fuera del área urbana o que se desapareciera cualquier rastro de los cuerpos.

Es así como la alcaldía de Fajardo y Salazar, patrocinada hasta la saciedad por José Obdulio Gaviria, terminó por maquillar las cifras de violencia en Medellín.
En el momento en que extraditan a Don Berna, el único capaz de regular y de ponerle orden a esas mafias, la capa de maquillaje se desvaneció para mostrar la realidad podrida de violencia y narcotráfico; y le estalló en la cara a Alonso Salazar, no a Fajardo.

Fajardo y Salazar fueron los candidatos de José Obdulio Gaviria; no creo que se atrevan a desmentir la amistad y el apoyo recibido, como tampoco creo que desmientan que el hermano de Gaviria trabajaba muy de la mano con Fajardo y Salazar en la Secretaría de Gobierno, la encargada de la interlocución con los falsos desmovilizados.

Hoy “don berna” está extraditado, “Memín” está preso y lo que han venido declarando ya no tiene credibilidad para algunos que desconocen que las pruebas se analizan en conjunto.
Por otro lado, a “Job”, al “negro Elkin” y a otros lugartenientes de “don Berna” los han venido asesinando y ridículo es pensar que por el mismo “berna” hoy extraditado y sin poder.

Fajardo y Salazar ganaron las elecciones contra todos los pronósticos, y siempre patrocinados por José Obdulio Gaviria, el cercano amigo y aliado de un narco más rico, hábil y poderoso que Pablo Escobar y jefe de Don Berna durante el tiempo de los pepes, el tenebroso Guillo Ángel, también conocido con el alias de “ruana negra”.

http://colombia.indymedia.org/news/2008/12/96770.php

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y parte de un escrito de Luis Pérez

“El Secretario de Gobierno de Medellín confirma que las supuestas paz y tranquilidad vividas durante la alcaldía de Sergio Fajardo se debieron a pactos internos con jefes paramilitares” Así, con vehemencia, lo acaba de aseverar el Concejal Nicolás Alveiro Echeverry en el recinto del Concejo de la Ciudad.

Es de extrema gravedad para la ciudad y Colombia que, quien maneja la seguridad de Medellín y miembro de su propio grupo político, confirme que el ex Alcalde Sergio Fajardo estuvo en pactos clandestinos con delincuentes para maquillar los índices de violencia de la ciudad.

Son ya muchos los testimonios sobre los pactos clandestinos entre Sergio Fajardo y los Paramilitares, lo cual exige claridad absoluta sin descalificar a quien la exija.

Luis Carlos Restrepo, Consejero de Paz de Colombia (2008), manifestó en El Tiempo. que se distanció de la alcaldía de Fajardo, y tuvo choques con él, porque le daba mucha interlocución a JOB y al grupo de Don Berna y por eso no acompañó el proceso de paz de Medellín.

María Jimena Duzán en la Revista Semana (2009) asegura que FAJARDO mantuvo pactos tácitos con ilegales para mantener la tranquilidad de la ciudad a cambio de no perseguir a los delincuentes.

El Escritor Reinaldo Spitaletta, en El Espectador (2009), dice: “Por aquellos días no era extraño que en determinadas comunas de la ciudad la muchachada dijera que en rigor el alcalde no era Fajardo sino Don Berna”

La revista Periferia, luego de entrevistar a CORPADES y a otros analistas urbanos, 2009, asegura: “Se llevaron a cabo procesos de contratación con la alcaldía de Fajardo. Contratación en la que, según estudios preliminares que están adelantando algunas organizaciones de la ciudad, se presentó un inmenso desvío de recursos tanto para compra de armas como para el montaje de nuevas plazas de vicio”

Asimismo, Medellín Sangre Joven, 2009, asevera: “Desde los tiempos de Sergio Fajardo se vive una calma “chicha”, es decir, falsa. El control paramilitar en el centro y en los barrios populares prosiguió, pero además multitud de bandas prosiguieron con las suyas.”
La hipocresía es el acto de fingir cualidades e ideas que en realidad no se tienen. Se refiere al que pretende o finge ser lo que no es.

La palabra hipócrita viene del teatro y significaba hablar cubierto con una máscara. La máscara era lo importante y no lo que está detrás de la máscara. Un actor disponía de varias máscaras y de varias personalidades. La gente no conocía al ser humano que estaba detrás de la máscara, conocía sus máscaras y con ellas se relacionaba. Los hipócritas actúan con una máscara y la máscara legaliza su falsedad.

La hipocresía es toda una ciencia. Tiene reglas exactas, opera con procedimientos precisos. Hace lo legal y lo ilegal para no ser descubierta. Y para que tenga éxito, exige obrar con sincera falsedad.

El dilema de las máscaras.

Ahora que se ha hecho público que el Secretario de Gobierno de Medellín confirma que Sí hubo pactos clandestinos de Sergio Fajardo con paramilitares, es urgente que se sepa una verdad histórica.

Tomado de: http://www.kaosenlared.net/noticia/sobre-pactos-fajardo-paramilitares-negar-donbernabilidad

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