MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y DOMINACIÓN POLÍTICA
GRUPO DE TRABAJO INGENIERÍA CRÍTICA
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
FACULTAD DE INGENIERÍA, SEDE BOGOTÁ

En América Latina, donde existen sociedades civiles debilitadas, los medios masivos de comunicación se han constituido como las herramientas fundamentales para impulsar y mantener en el poder a las diferentes corrientes políticas abanderadas por los grandes monopolios económicos nacionales y por el imperialismo trasnacional.

Gracias a los avances tecnológicos y la gran expansión de la información, los medios masivos de comunicación en especial los medios audiovisuales se convirtieron en instrumentos con las cuales se han implantado y generalizado ideas para, de esta manera, obtener el apoyo de la gran mayoría de una población; debemos tener en cuenta que la regulación del comportamiento en cierta comunidad, no es un trabajo a corto plazo, se logra cuando dicha comunidad ha aceptado un estándar de moralidad y por tanto no sea netamente necesaria la imposición de los criterios por un medio violento.

Para analizar esta situación a fondo es necesario ver con más detenimiento la influencia manifiesta y la influencia oculta de la comunicación, así como analizar el término de opinión pública y la videopolítica.

Al analizar ésta perspectiva desde la sociedad actual, es posible destacar dos términos que nos permitirán entender el papel que cumplen los medios de comunicación: lo privado y lo público. Actualmente éstos medios han cambiado la relación que existía entre lo privado y lo íntimo, al definir lo privado como aquellos temas que no pueden salir a la luz ya que existe la posibilidad de generar una desestabilidad en el orden social o afectar el horizonte político o económico del país; casos de temas que se consideraban privados para los medios de comunicación y por distintas razones llegaron a hacer parte de la escena pública en nuestro país pueden ser los asesinatos sistemáticos por parte de las fuerzas militares llamados por los grandes medios de comunicación como “falsos positivos”, la persecución política a la oposición por parte del DAS llamada eufemísticamente como “chuzadas”, la parapolitica, la corrupción, la entrega de tierras productivas (antes de propiedad de los campesinos) a las mafias, la negligencia de altos miembros estatales, entre muchas otras noticias. El caso de la definición de lo público es aun más complicado, ya que para los medios, público no se refiere a la información que todo ciudadano debería tener para forjar el debate y aportar a la construcción de la sociedad, sino que representa aquellos temas que proporcionan únicamente la información que le permite a un estado continuar con la dominación política defendiendo sus intereses de clase. Esto implica que el medio buscará sesgar la información, banalizar los procesos y quitar la densidad a la complejidad social.

Destacando lo anterior, podemos hablar de una función manifiesta y una función oculta que cumplen éstos medios masivos de información. La función manifiesta la conocemos como aquella que cumplen los medios de mostrar la realidad de nuestro entorno, que nos expone una mirada no solo política sino un panorama general de nuestra sociedad con respecto al deporte, la cultura, la 
política, la salud, la economía; es decir los medios de comunicación son los encargados de alienar nuestra realidad y generar una opinión pública con respecto a los acontecimientos en todo el mundo. La función oculta la podemos definir como aquellos intereses escondidos que no vemos a simple vista: al ver un noticiero o al ver una telenovela, son los objetivos de fondo que tienen los grupos económicos o políticos que manejan los medios de comunicación, los cuales buscan garantizar la permanencia de sus políticas impuestas, homogeneizando el pensamiento de la población y sesgando la información. Esto es posible ya que un gran porcentaje de las personas toman sus decisiones basándose en la información que reciben de éstos medios. En vez de ser una sociedad crítica, cada vez más somos una sociedad dependiente de un televisor, de un computador o de un periódico.

La función oculta de los medios de comunicación depende de la generación, por parte de éstos, de una opinión pública que sea aceptada y defendida por la sociedad, al garantizar que esta opinión es aceptada, la mayoría de los individuos se identificará con esta idea, y los que no, podrían llegar a ser exiliados y rechazados por la sociedad a la cual pertenecen ya que al no compartir las ideas del común pueden ser considerados anormales o para el caso colombiano actual: “apátridas” o “terroristas”. Además debido a que muchas personas temen al aislamiento terminan adoptando esta idea impuesta desde los medios de comunicación por la opinión pública como propia (esta idea es desarrollada ampliamente por Noëlle-Neuman en su obra La Espiral del Silencio). De allí podemos definir que la función oculta de los medios de comunicación es crear una opinión pública que toque todas las esferas sociales y funcione como un control social más efectivo aún que la fuerza bruta, y de esta manera la misma sociedad legitime las políticas y acciones ejecutadas por un grupo político o en el mayor de los casos por el estado.

Aquí se demuestra la vinculación innegable que existe entre el estado y los medios masivos de comunicación, de ahí que Uribe Vélez haya utilizado el concepto de “estado de opinión” por encima del estado de derecho para poder gobernar impunemente con la popularidad creada gracias a los canales de televisión y los grandes medios impresos y así poder pasar por encima de las mismas instituciones estatales que no han estado enteramente a su servicio como las altas cortes. En las propias palabras de Uribe: “¿Por qué mi interés por la opinión pública? Porque finalmente en este Estado, donde se vive esa etapa superior del Estado de Derecho que es el Estado de Opinión, lo único sostenible es aquello que tiene recibo en la conciencia y en el corazón de la ciudadanía.” (Palabras de Álvaro Uribe en la inauguración del ‘Foro de Inversiones y Cooperación Empresarial Hispano-Colombiano’).

Un fenómeno que facilitó el uso de la opinión pública como control social fue el cambio de escenario que presentó el accionar de gran parte de los dirigentes políticos a nivel global, un fenómeno que muchos teóricos lo han definido como la Videopolítica, que se caracteriza por trasladar el debate de la plaza pública al discurso politiquero presentado tras la pantalla de un televisor. Ésto trajo consecuencias nefastas para la construcción de nuevos proyectos políticos, de nuevas sociedades, ya que los debates pasaron a ser cosa de pocos, la relación ciudadano – político se perdió, la política empezó a parecerse a un acto más mercantilista donde se busca vender una imagen más no una idea, el accionar político se volvió excluyente debido a que los únicos que tienen acceso a esos medios masivos de comunicación son los grandes monopolios económicos; en conclusión, ese cambio de escenario llevó a que el desarrollo de la política nacional e internacional fuera exclusiva 
en gran parte de los sectores más poderosos de cada país, perdiendo así la característica de construcción racional de las sociedades. Esto se evidenció en la última campaña presidencial donde el marketing político tuvo mayor importancia que el mismo discurso ya que los dos candidatos que llegaron a segunda vuelta no tenían capacidad de expresión ni grandes ideas y esto se compensaba con comerciales que llamaban a votar por el eslogan de “mejor trabajo, mejor pagado” o “votar inteligentemente” cuando lo inteligente era no votar por ninguno de los dos porque eran dos caras de una misma moneda, eran los candidatos de Caracol y El Espectador (por lo menos en la primera vuelta) por un lado y de RCN y El Tiempo por el otro.

En la gran mayoría de países su desarrollo histórico se ha visto influenciado por este accionar político, alguno de los casos más representativos es el latinoamericano, el cual ha sufrido éstas y otras tantas formas de control desde la colonización. Estos países han presenciado grandes transiciones políticas en los últimos años, pasando por dictaduras militares y en algunos casos gobiernos “socialdemócratas”. En cada uno de estos gobiernos, los medios masivos de comunicación han sido esenciales para el sostenimiento de los mismos o en otros casos para ser los que abanderen un cambio en el rumbo político del país. Cada vez es más relevante la presencia de estos medios en la construcción de la escena pública, pero podemos ver casos históricos que dejaron una huella importante en la política latinoamericana, como lo fue en Chile, Brasil, Argentina, Colombia, entre otros.

Oscar Landi nos da tres ejemplos muy concretos en su texto Videopolítica y Cultura. El caso Chileno se remonta a un hecho que debilitó la dictadura militar de Pinochet, el 5 de octubre de 1988 cuando se cayó el plebiscito con el cual el General Pinochet buscaba mantenerse en el poder hasta 1997, gracias a una respuesta masiva de los chilenos por el NO, pero ésto fue gracias a que semanas atrás se había abierto un espacio para la oposición en la autoritaria televisión nacional, dando 15 minutos diarios en defensa y en contra del plebiscito, la campaña se resumía en dejar los miedos atrás y tener una esperanza, la oposición ganó el apoyo de más de 4`000.000 chilenos. Argentina es un claro ejemplo de cómo se usaron los medios masivos de comunicación para sostener la dictadura militar encabezada por Rafael Videla entre 1973 y 1984, ya que los cuatro canales nacionales fueros controlados por la Marina, la Aeronáutica, el Ejercito y la Presidencia, garantizando así que la información que llegaba a cada argentino no iba a alterar el rumbo del país, sesgando la información y ocultando tantas realidades nefastas que dejaron una gran herida a la democracia argentina. En Brasil ocurrió un hecho que evidenció aún más el papel que jugaban los medios de comunicación en la política nacional, Rede Globo pasó de ser un medio de comunicación informativo a convertirse en un actor político directo al apoyar por completo varias candidaturas presidenciales, aprovechando la gran audiencia que tenía para vender una imagen positiva y esperanzadora de estos candidatos.

Huergo afirma: “entre quienes descubren los alcances comerciales y mercantiles del campo, y quienes aún queremos que Comunicación/Educación designe un proyecto crítico y liberador y un conjunto de prácticas emancipadoras para nuestros pueblos, sumidos en profundas desigualdades como consecuencia de las lógicas y las políticas neoliberales”. Al conjugar la comunicación y la educación puede llevar a sociedad a su libertad, tanto de pensamiento como de manipulaciones por parte del sector político y económico.

Los medios de comunicación actualmente han perdido la calidad, si es que alguna vez la tuvieron, y 
la variedad en la información presentada. La prensa ha perdido la capacidad de fomentar la deliberación en la sociedad debido a la falta de un periodismo independiente y crítico, además la noticia es cada vez más descriptiva y menos profunda. En cuanto a la televisión la situación no es menos grave, ya que en ella se muestran menos temas culturales y más programas que difunden los ideales políticos de los centros de poder. Se ha perdido el respeto por los espectadores ya que los medios han caído en el amarillismo, pasando por encima de la intimidad de las personas.

Ahora bien, podemos detenernos en el caso colombiano para analizarlo más a fondo, ver otras características, consecuencias y orígenes de la relación de la política con los medios masivos de comunicación. En inicios de la colonia, los medios de comunicación eran instrumentos esenciales para la coordinación nacional de procesos políticos y garantizaban un accionar unificado a nivel nacional, pero estos medios no eran más que herramientas en esa época, en las últimas décadas, los medios masivos de comunicación dejaron de lado su función como mecanismos para poder ser entes activos de la construcción de los escenarios políticos en el país. Este fenómeno se puede explicar con la incursión de los medios internacionales en los grandes monopolios nacionales en el control total de los medios de comunicación.

En la historia colombiana han existido familias que tradicionalmente han manejado el poder político o económico del país, demostrando así que el control político colombiano es excluyente y siempre ha estado en manos de unos pocos, coincidencialmente estas mismas familias son las dueñas de los emporios que manejan los medios masivos de comunicación. El más claro ejemplo es el periódico El Tiempo, considerado como el medio de prensa escrita que más aceptación tiene en Colombia, la familia que hasta hace poco era dueña de este medio es una sociedad de la familia Santos, la misma familia a la cual pertenece el ex vicepresidente Francisco Santos, el actual presidente (electo) Juan Manuel Santos, y otros tantos políticos y grandes empresarios, de la misma manera podemos ver como se repite este ejemplo con cada uno de los grandes medios de comunicación colombianos.

De lo anterior decimos que los medios masivos de comunicación han operado para estabilizar el poder, y particularmente para mantenerlo en manos de una clase política en particular como ha sucedido durante décadas. Este monopolio de la información hace que retumben con discontinuidad ciertos apellidos a través de la historia de nuestro país. Y los nuevos nombres que escuchamos en nuestras noticias diarias han logrado llegar hasta ese punto por la misma manipulación y defensa de los intereses de dicho monopolio.

Dejando generalidades, tenemos el caso ejemplar es el del señor Ardila Lulle, dueño de la cadena RCN, tanto radio como televisión, y uno de los principales financiadores de la campaña de Álvaro Uribe. Es evidente el hecho que por medios como la prensa, radio y televisión, se haga una defensa a esta clase dominante claramente representada en el gobierno colombiano, incluso por medio de la manipulación y el engaño. Por ejemplo, es diciente la amañada entrevista al paramilitar alias ‘macaco’ quién confesara que la entrevista dada para el programa “La Noche” fue un montaje. Tanto él como la periodista (Claudia Gurisati) recibieron un formato que contenía el tipo de preguntas y respuestas. Esto no es un caso aislado, también se puede observar la pauta como se presenta la información de interés público, mediante un sesgo político y en particular en la defensa de un régimen. Una y otra vez se pierde la que se supone es la imagen transparente de los difusores de la “verdad”. El caso del asesinato del joven Nicolás Neira a manos del Escuadrón Móvil Anti Disturbios 
es otro ejemplo, esta vez por parte del medio de comunicación escrito de más difusión en el país, El Tiempo, el cual presentó el caso, primero como un hecho causado por sus propios compañeros, y luego como un simple accidente. Y así podríamos mencionar infinidad de eventos.

Los medios masivos de comunicación han sido un arma fundamental que el estado colombiano ha utilizado a su favor en el actual conflicto social y armado que vive el país, estigmatizando procesos e implantando ideas erróneas en la población, buscando legitimar su accionar con el apoyo de la mayoría de los colombianos. Esto lo han logrado gracias a años de desinformación y amarillismo, años en los cuales no se le ha dado la concepción con la cual se necesita entender este conflicto, ya que es éste no solo es compuesto por los grupos armados, sino en que también se ven envueltos campesinos, estudiantes, sindicalistas, maestros, médicos, indígenas, trabajadores que luchan por sus derechos, por su vida y por sus tierras.

Estos medios han presentado el conflicto que vivimos simplemente como un enfrentamiento entre unos grupos terroristas y un estado que defiende la soberanía de su país, negando de esta manera toda concepción política que existe tras el conflicto, de la misma manera negando toda participación de la población civil en el desarrollo del mismo. Ésto, debido a una estrategia política implementada años atrás con la cual desconocieron toda guerrilla o grupo paramilitar como actores políticos con presencia nacional, presentando a las FARC-EP y al ELN, en menor escala, como los principales enemigos para la soberanía del país para desviar la atención de los verdaderos problemas que sufre Colombia y que son la causa del conflicto social y armado. Esto trajo consecuencias nefastas como la estigmatización de muchos procesos unido al asesinato y la detención de miles de dirigentes sindicales, campesinos y estudiantiles ya que los noticieros o algunos ciudadanos los vinculaban con estos grupos armados por el simple hecho de pensar un país distinto en la paz, con igualdad y justicia social.

“La comunicación puede ser un instrumento de poder, un arma revolucionaria, un instrumento comercial, o un medio de educación; puede servir para la liberación o la opresión, para el crecimiento de la personalidad individual o la uniformación de los seres humanos. Cada sociedad debe escoger el mejor enfoque para la tarea que todos afrontamos y encontrar el camino adecuado para superar las restricciones materiales, sociales y políticas que impiden el progreso” Sean MacBride. Un solo mundo, voces múltiples.

En ese camino es necesario liberar a los medios de comunicación de las prisiones económicas, políticas y sociales, para que estos dejen de ser un producto consumido y desechado, una lógica característica del mercado, al parecer dominante en estos tiempos, y así logremos reivindicar derechos como la libertad de expresión o la misma información.

Por este motivo es necesario promover la creación y articulación de medios de comunicación alternativos, y garantizar que estos cumplan su función: informar, educar y dar bases para la crítica y construcción de ideas y proyectos, y que además, sirvan como una herramienta que permita articular los diferentes procesos lo largo del territorio. Pero esto se logrará siempre y cuando el pueblo cree y se adueñe de estos medios, de manera que estos los oriente en pro del desarrollo de una sociedad que garantice una igualdad social y un bienestar para sus ciudadanos.


En este momento es indispensable que los medios de comunicación alternativos se den a la tarea de generar conciencia en el pueblo colombiano sobre la necesidad de buscar una solución política al conflicto social y armado; y a su vez de labrar el camino que nos lleve a una verdadera independencia que forjará el proceso de integración latinoamericano y la construcción de un nuevo país.

Anuncios