Tomado de colectivobrecha.blogspot.com
Celebrando 200 años de Organización, Lucha y Resistencia

Juan Sebastián Barragán

Colectivo Estudiantil BRECHA

Durante la semana pasada en diversas ciudades del país se llevaron a cabo actos multitudinarios en los que participaron los diferentes sectores y agremiaciones sociales y populares del país, con el fin de celebrar el Bicentenario. Un bicentenario que se enmarca en la decisión de los pueblos por organizarse, luchar y resistir a las diferentes agresiones por parte de este gobierno y del que se posesionara en los próximos días.

Barrancabermeja fue una de esas ciudades impregnadas por la esencia y el espíritu combatiente de Bolívar, Nariño, Benkos Bioho, La Cacica Gaitana y muchos otros héroes patriotas. Allí se hicieron presentes mas de 5000 personas, en su mayoría campesinos que abandonaron su labor por alrededor de 3 días para festejar 200 años de lucha de nuestro pueblo. Esta es una situación muy relevante, pues hay que conocer el campo para saber que significa dejar de cortar el rastrojo, de abonar y labrar la tierra, de dejar de alimentar a los animales, de recoger la cosecha solo por un día, para darse cuenta del significado de su presencia por 3 días en Barrancabermeja.

Lo que se dice arriba acerca de la importancia y significado de la gran participación del campesinado en la celebración del bicentenario, se dice con fundamento, pues durante diez días antes de nuestra llegada a barranca, estuve acompañando a la asociación Campesina del Valle del Rio Cimitarra (ACVC) en la convocatoria para la celebración del Bicentenario en Barrancabermeja. Fueron diez días en los que se aprendió, se compartió, se enseño y lo mas importante se conoció la realidad del país, por lo menos de una parte donde el conflicto y las arremetidas del Estado son palpables a kilómetros, y digo literalmente a kilómetros, pues las vías de las veredas y corregimientos que visitamos son mas bien caminos de herradura anchos que se les llaman vías terciarias en palabras del Estado.

La región del Magdalena Medio que visitamos fue la del Sur de Bolívar, una región abandonada por el Estado durante 3 años y medio pero que en elecciones recibe a senadores, alcaldes, gobernadores, candidatos e instituciones, para recordarles su obligación de votar si es que esperan recibir algo para los próximos 3 años y medio entrantes.

Fue la primera vez que recorrí parte del Rio Magdalena, y que conocí un municipio que solo podía abastecerse por el rio, pues como se dijo antes, las carreteras son verdaderamente imposibles e intransitables para la carga pesada. San Pablo, el primer municipio que conocí en el Sur de Bolívar es aparentemente tranquilo, por lo menos esos días en que estuve allí, pero siempre que me aparte para comprar o conocer algún sitio cuando regresaba nuestros acompañantes algo preocupados me advertían de los peligros del paramilitarismo, de las mafias y bandas al servicio del narcotráfico y claro esta, del ejercito y la policía, pues en donde nos persiguen a los defensores de derechos humanos. Igualmente fue muy corta nuestra estancia allí, pues lo importante era visitar las veredas de mas “arriba”.

A 40 minutos en moto esta pozo azul, una vereda comprometida con el proceso que lleva a cabo la ACVC y que respondió con 50 personas en la celebración del bicentenario. Allí, como en San Pablo, no fue mucho lo que duramos, pues nos esperaba el hermoso Corregimiento de El Paraíso. El Paraíso es un pequeño caserío, varias veces azotado por el terrorismo de Estado y el paramilitarismo, pero que valientemente se ha levantado una y otra y otra y otra vez. Tres veces lo quemaron y tres veces se repuso, se reorganizo y volvió a resistir. Como olvidar la alegría de sus niños, la amabilidad de sus mujeres y lo laborioso de sus hombres. La tranquilidad de aquellos días y lo bello de sus paisajes lo hacen un verdadero paraíso. Cuatro días transcurrieron en el “paraíso” y luego otra vez un calvario, una trocha de tres horas para llegar a La Virgencita y Aguas Lindas.

En Aguas Lindas, pasamos cerca de 3 días, muy cerca pasa un rio que día tras día se fue creciendo por el invierno que venia arreciando días atrás y que hoy día ya deja miles de afectados, por incapacidad del Estado y no por culpa de la madre naturaleza como muchos quieren hacernos creer, pues esta situación la conocemos todos los colombianos que sabemos que para esta época es invierno y que por consiguiente los ríos se crecen, habrá que ser de EEUU o de Europa para saber que por estos días se crecen los ríos siempre que llueve. Pero mas reprochable aun es ver las condiciones del puente que une a estas dos veredas. Parece que en cualquier momento se va a caer, el puente o el que pasa por el, pues las tablas están ya corroídas. No hace falta ir a un parque de diversiones para experimentar el vértigo, con pisar en el medio de una de esas tablas el vértigo y el miedo afloran inmediatamente.

Recuerdo que el día que nos íbamos de Aguas Lindas, David, el compañero de la ACVC que nos acompaño durante todos esos días, encontró una bala de M60 y cuando me la mostro muy acertadamente me dijo: “vea la ayuda del gobierno”. Cuanta violencia han vivido estos campesinos y campesinas, y piensa el gobierno y mas específicamente este Estado, pues es política suya la de la mal llamada “seguridad”, que ejerciendo violencia y redoblando sus combatientes en vez de garantizar lo que como derechos y obligaciones por parte suya esta redactado en la constitución, lograra algún día la simpatía de los ciudadanos a quienes dice proteger acatando lo que dicha constitución le obliga y le manda.

La ultima vereda a la que fuimos fue Cañabraval Bajo, a la cual llegamos después de 2 horas de trayecto por una de esos “caminos de herradura” que el Estado ha llamado vías terciarias. Recuerdo que el conductor, debido a que es el único transporte que entra hasta esos lugares, recogió y metió en una camioneta de estacas a mas de 20 personas, animales y uno que otro costal con plátano, yuca y otros alimentos, además por los lados había amarrado canecas y unas neveras de icopor. Parece increíble que el Estado le exija a los campesinos que dejen de cultivar la coca, cuando es el mismo Estado quien los obliga a que lo hagan, pues quien va a cultivar comida cuando no se tienen ni las vías, ni el transporte y ni siquiera los mercados para llevar dicha comida.

Como dije antes llegamos a Cañabraval Bajo, allí conocí gente muy amable como se conocen si uno recorre cualquier vereda del Sur de Bolívar. La amabilidad es la misma que en las otras veredas, pero allí nos encontramos con luz todo el día y telefonía celular, cosas que para un citadino como yo son algo normal y hasta necesarias, pero que en las otras veredas no había y que no habrá quien sabe hasta cuando. Además allí como en todas la veredas que recorrimos y hasta en el mismo San Pablo, el servicio de aguas residuales y cañerías no existe, todas las personas de esta región se las ingenian para conseguir agua, y para eliminar sus desperdicios, las escuelas abandonadas y corroídas y ni hablar de los puestos de salud, y aun así, este Estado se reconoce como tal y hasta se hace llamar social y de derecho.

Esta fui la experiencia que vive durante diez días, pues ya lo de estar en foro y marchar son el pan de cada día para un estudiante como yo, aunque si cabe anotar aquí que da mucho mas gusto sentarse a escuchar a alguien y marchar por una razón y causa justa cuando al lado de uno están compañeros y compañeras que dejan todo por hacerse sentir como luchadores incansables que resisten día a día el acribillamiento físico y sicológico de un Estado fascista, lacayo y criminal.

Que ironía la mía llamar experiencia a lo que viven día a día miles, que digo miles, millones de personas en mi país. Pero en fin, soy un estudiante que esta resuelto a darlo todo por la causa de los campesinos, obreros y todos aquellos que se sienten excluidos por este Estado apátrida.

Le doy las gracias a la ACVC por haberme dejado acompañar el proceso de organización y concientización que vienen llevando a cabo. A Mario y a David por todas las experiencias que compartimos. A Jenny, compañera de la CEAR y a los compañeros Justen y Michael, norteamericanos que se atreven a criticar a su gobierno y que vienen desarrollando un documental sobre fumigaciones.

Vivan los Campesinos de mi país.
Viva el Bicentenario
200 años de organización, lucha y resistencia.

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