Tercos pacifistas

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Semana.com

En Riosucio, Chocó, un grupo de mujeres desafía la pobreza y el miedo. Y en el Valle del Cimitarra, los campesinos le ganaron a la coca con madera y vacas. Ambos ganaron el Premio Nacional de Paz 2010.

En Riosucio, Chocó, a orillas del Atrato, a unos 100 kilómetros del golfo de Urabá, los muertos flotaban como troncos astillados. Se contaron por cientos entre 1997 y 2005, cuando el último de los ejércitos asesinos se marchó. Eran días de una mudez que nadie se atrevía a romper, y la música que los guerreros de uno y otro bando ordenaban sonar a todo volumen era un festejo sin gracia. Con la lista de los hermanos, hijos, abuelos, tíos, padres, madres y esposos muertos, podría llenarse una pared de la iglesia del pueblo, de donde algunos llegaron a creer que Dios se había marchado en los peores años de la violencia.

Espantados, 5.000 de sus 18.000 habitantes huyeron por los canales del río, por entre la manigua, por donde pudieron correr, y buscaron refugio en Quibdó, al sur, y en Apartadó y Panamá, al norte. Los paramilitares, apoyados por unidades del Ejército y la Armada Nacional, les ganaron de mano el control de la zona a las Farc, que fueron dueñas del territorio por casi 20 años. Los gallinazos, atraídos por el hedor de las muertes, se quedaron a vivir en los techos de las casas. En 2000, desafiando el traqueteo de los fusiles, un grupo de mujeres decidió exorcizar el miedo. Nadie, salvo ellas mismas, creyó que pudieran lograrlo. Más

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Jibarización de la universidad pública en bogotá, una vía para la militarización y la criminalización

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Frank Molano

En las universidades públicas (u.p.) y los colegios de Bogotá, el incremento del consumo de drogas no puede explicarse hoy sólo desde miradas clínicas, policiales o exclusivamente culturalistas. Se requiere, además, caracterizar el fenómeno y establecer sus relaciones con la cadena del narcotráfico, el crecimiento del poder mafioso-paramilitar urbano, y el imperativo gubernamental de criminalizar y securitizar la universidad pública.
Del consumo transgresor a la jibarización de la u.p.
En los años 60, al lado de la masificación universitaria se inicia la irrupción creciente del consumo de drogas entre la población estudiantil, práctica legitimada por las clases medias cultas y corrientes intelectuales, como posturas contraculturales, opuestas a las costumbres conservadoras, que encontraban “nuevas formas de expresión” en anfetaminas, LSD, marihuana, y como protesta contra los valores preestablecidos de la sociedad capitalista o simplemente como vehículo para desprenderse de cánones sociales inmersos en el conservadurismo. Desde entonces, entre los universitarios, el consumo de drogas se relaciona con los discursos de transgresión.
Pero con los años y el desarrollo de la cadena productiva del narcotráfico, el consumo universitario tendió a despolitizarse y mercantilizarse. En la despolitización del consumo operó su masificación, sobre todo el que en los 90 y lo corrido del siglo XXI aparecieron pequeños expendedores, los “jíbaros”, traficantes quizá relativamente independientes de la red jerárquica de esta economía ilícita y liderada por los carteles de la droga. Incluso, algunos jíbaros universitarios podían justificar el negocio y la ampliación del mercado a partir de combinar y reivindicar el consumo como contracultura y retos transgresores. Más

Las peñas blancas y el tesoro del Cacique Calarcá

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las profundidades de las Peñas Blancas – unas empinadas formaciones rocosas de la cordillera central cerca de Calarcá, Quindío – tratando de encontrar el fabuloso tesoro

Envíado por : Redepaz Quindío

De niño mi abuelo me contó la historia de las Peñas Blancas y el tesoro del Cacique Calarcá. El jefe indio, guerrero indomable e implacable, escondió todo su tesoro en las profundidades de la montaña, por cavernas impenetrables y malditas, para que los españoles nunca lo encontraran. El cuento corrió como corren todos los cuentos de tesoros escondidos y generación tras generación no han faltado valientes ni aventureros que se avengan a penetrar en las profundidades de las Peñas Blancas – unas empinadas formaciones rocosas de la cordillera central cerca de Calarcá, Quindío – tratando de encontrar el fabuloso tesoro entre el cual se dice había indios de oro en tamaño natural. Nadie lo había encontrado que se sepa, pero si eran célebres las anécdotas de desafortunados que escalaban la roca y se despeñaban o de aventureros que penetraban por las cavernas y no regresaban jamás. Como con todos los cuentos de tesoros, se llenó de misterio y leyenda. Lo sabido es que el cacique Calarcá fue un personaje real. Feroz y aguerrido, lideró la resistencia contra la invasión española en la zona. Luego los descendientes de los españoles bautizaron con su nombre, como homenaje, un próspero pueblecito a los bordes de la cordillera, que creció a la par de la exportación cafetera. También después el recuerdo del cacique rebelde sirvió para que algún grupo insurgente se autodenominara con su nombre en otra cordillera no muy lejana de esas tierras. Sin embargo, como somos descendientes de una estirpe de jugadores y aventureros, lo que más nos apasiona es la historia de su tesoro prohibido. Más

Primera declaración política de la Organización de Estudiantes Conciencia Crítica

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DECLARACIÓN POLÍTICA DEL PRIMER ENCUENTRO DE GRUPOS DE TRABAJO DE LA ORGANIZACIÓN DE ESTUDIANTES CONCIENCIA CRÍTICA –ODECC

Estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá, pertenecientes a diferentes grupos de trabajo y que le apostamos a la construcción de una universidad y una nación diferente, más justas y al servicio de las necesidades del pueblo, nos hemos encontrado los días 22, 23 y 24 de septiembre del 2010 hemos decidido dar un salto cualitativo de lo que hasta hoy fue la coordinadora Conciencia Crítica y asumirla a partir de ahora como:
Conciencia Crítica es una organización autónoma de estudiantes amplia, pluralista, contrahegemónica, democrática y ética, compuesta por estudiantes de Bogotá, pertenecientes a universidades tanto públicas como privadas que buscan recuperar la relación crítica entre la Academia y la sociedad. En este sentido, la Organización De Estudiantes Conciencia Crítica nos permite, no solo interactuar con distintos sectores sociales, sino además, luchar por una universidad pública, con total financiamiento estatal, crítica, creadora y transformadora, a partir de la reflexión sobre la aplicabilidad de cada una de las disciplinas, ciencias y técnicas en la transformación social en busca de un país democrático, en paz y con justicia social. Más

Trabajo Colaborativo y Software Libre

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Construyendo socialismo desde la tecnología!

Seminario Actualidad política (Tierra, Justicia y regla fiscal)‏

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Seminario de Actualización Política

Viernes 19 de Noviembre
Aud.Camilo Torres
Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales

Organización de Estudiantes Conciencia Crítica (ODEC)
“Construyendo Nación desde la Universidad”

Estudiantes expulsan al ESMAD de la Universidad de Antioquia

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