Jhon Jairo Salinas

Es normal que en la política existan contradicciones y diferencias; como también podemos definir la política según el concepto de Platón y Aristóteles:
“Aristóteles consideraba: la política es el complemento moral y que, en tanto, toda asociación debe fundarse en la justicia y en el bien. Estableció también en sus estudios, que el hombre debe vivir rodeado de sus semejantes, y haciendo uso que el derecho de la naturaleza le da al hombre para que mande sobre la mujer y sus hijos.
Platón consideraba: La política es el arte de gobernar a los hombres con su consentimiento. (Platón)”
Con estas dos definiciones se marca la historia del concepto de ver la política desde distintos ángulos y matices, entrando en la incertidumbre de no tener un concepto definido exacto de la política. Si lo miramos desde el concepto de Platón, que la política es el arte de gobernar, en plena edad moderna del siglo XXI este concepto seria una simple definición, mas no una acción política definida desde el concepto ideológico.
Por eso creemos que la política según como lo plantea Aristóteles debe estar cimentada en la justicia, en la equidad y en la solidaridad, el sociólogo español José Laranjuren en el año de 1953 definía que la política es una ciencia que debe estar al servicio de la humanidad como desarrollo de los pilares de una verdadera democracia en profundidad.
No podemos aceptar la política como el arte de gobernar porque este concepto está circunscrito al arte de alienar al pueblo sometiéndolo a engaños y mentiras y convirtiéndose a su vez en fieles instrumentos de manipulación bajo la pérfida de una política totalmente prostituida.
Lastimosamente nuestra izquierda colombiana sigue en un mar de incertidumbres dudando de que la izquierda en su filosofía como tal tiene que ser humanista, luchar por los excluidos y excluidas, brindando un mejor bienestar para un pueblo que ha sido vilipendiado y manipulado por la derecha. Pero parece que la lógica de entender esta filosofía es convertirnos en antropófagos y caníbales, autoaniquilándonos como si nosotros mismos fuéramos los protagonistas de las desgracias y miserias implantadas bajo una ideología mezquina y excluyente como la derecha.
Debemos recordarles a nuestros dirigentes e intelectuales de la izquierda que el hombre desde que nace, crece, reproduce y muere se va convirtiendo en un sujeto político, es decir, la política es inherente con el hombre.
Una de las primeras civilizaciones: el antiguo imperio romano, cuna del derecho, sus gobernantes en este caso los emperadores junto con el senado solo se reunían y discutían como extender el poderío de dicho imperio. Fundado en los principios del nepotismo, envidia, conspiraciones, odios y maldad. ¿Será que estos serán los pilares éticos del Polo Democrático Alternativo?
Aberraciones, orgias, tortura, esclavitud, sí, la cuna de Rómulo y de Numa, de los Gracos, los Horacios, de Augusto, Nerón, César, Bruto, Tiberio y Tarajano, entre otros, han trazado el rumbo de la historia con sus grandezas, como también sus miserias.
Para hacer una comparación entre nuestra izquierda y los métodos en el arte de la política de los ya mencionados podemos ver algunos casos de esta “Gran civilización” ya que nuestros teóricos políticos sienten nostalgia de éste modelo.
Definitivamente la antropofagia y el canibalismo de la izquierda colombiana nos remonta a la historia de algunos hechos como:
·Las contradicciones entre federalistas y centralistas en pleno periodo de la patria boba (Antonio Nariño y Camilo Torres año 1810 a 1816).
·Las diferencias entre el partido socialista de los trabajadores y los comunistas en Colombia décadas de 1920 y 1930.
·La discusión ideológica entre comunistas y maoístas.
·El señalamiento y la estigmatización entre sectores del MOIR y el partido comunista colombiano. Los unos acusándose de ser miembros de la CIA, y los otros acusando de ser el brazo armado de la insurgencia. Solo para citar algunos casos.
·La expulsión de Karl Kauski del partido comunista soviético por demostrar que el origen del comunismo viene del cristianismo primitivo.
·La purga de Stalin en la extinta unión Soviética contra todos los científicos que estaban al servicio del partido comunista ruso, y este a su vez llevando a León Troski al exilio, quien iba a ser el reemplazo de Lenin.
Las experiencias de la unidad de la izquierda colombiana las podemos resumir de la siguiente manera: la unión entre el partido de los trabajadores y los comunistas, el movimiento revolucionario liberal (MRL), la UNIRC, el movimiento FIRMES, la unión nacional de oposición, la unión patriótica (movimiento totalmente exterminado por el estado), la conformación del frente social y político y por último la unidad aglutinada entre todos los sectores de izquierda dentro del polo democrático alternativo. Son ochenta años experimentando en la historia política colombiana la tan susodicha unidad de los sectores revolucionarios y populares ¡Qué vergüenza seguimos repitiendo la misma historia! ¿Será que algún día vamos a aprender?
La izquierda colombiana se asemeja a lo que fue Octavio cuando se disfrazaba con el manto de la piedad pública para ocultar la suspicacia de su carácter y sus arrebatos políticos, o cuando Bruto clavó el puñal en el corazón de su protector para reemplazar la tiranía de Cesar por la suya propia, o Antonio renunciando a los derechos de su gloria para embarcarse en las galeras de una meretriz, o Sila degollando a sus compatriotas , o Tiberio sombrío como la noche.
Por un Cincinato hubo cien caracallas (Prenda de vestir de origen galo, a manera de sobretodo, adoptada por los romanos). Por un Trajano, cien Caligulas y por un Vespasiano cien Claudios.
Guardadas las proporciones y las comparaciones, eso es lo que está pasando en el seno de nuestra izquierda colombiana denominada con la sigla P.D.A.
Es así con esta comparación un poco exagerada y con algo de sarcasmo vemos como en este partido de “izquierda” se va autoaniquilando con los vicios del caudillismo, el culto a la personalidad, el egocentrismo y el clientelismo de nuestros súper-mega dirigentes de la izquierda. Estos son el coctel perfecto para nunca ver cristalizado el sueño de la unidad popular de los auténticos revolucionarios. Sin necesidad de que la derecha levante siquiera el dedo meñique en contra de la “izquierda” democrática en Colombia, esta automáticamente se autodestruirá si no enderezamos el camino de la verdadera transformación y compromiso con las clases menos favorecidas.
Qué vergüenza, mientras en los ocho años del paragobierno de Álvaro Uribe Vélez estos se reunían y discutían como repartirse la torta del erario público, hacer espionaje a la oposición, perpetrar masacres contra campesinos, indígenas y afrodescendientes, sindicalistas, repartición de los recursos del sector agrario a los grandes terratenientes, distribución del dinero de la salud a las EPS de propiedad de los paramilitares, repartición de contratos en obras públicas, la entrega de los recursos naturales a las multinacionales. En estas reuniones en el seno del ejecutivo de la ultraderecha más reaccionaria y asesina de América Latina, en dichas reuniones se peleaban por sus intereses de clase y terminando con un abrazo de unidad y fortalecidos en consolidar el régimen mafioso.
Mientras por el otro lado en las reuniones del ejecutivo del polo democrático alternativo se discutía si los bigotes de Lenin eran gruesos o delgados, o si la lámpara de Carlos Marx con que escribió las tésis del capital trabajaba con aceite o carbón, o si fue mejor el modelo comunista ruso o el chino. En fin nuestros dirigentes en una forma irresponsable por construir un proyecto de país se desgastaron 5 años de los 8 años del gobierno de Uribe Vélez en discusiones bizantinas, retrógradas, sectarias y dogmáticas, renunciando al mandato popular que les dimos a nuestros dirigentes de izquierda en cada uno de los sectores que conformamos el P.D.A.
La constante fue el individualismo constituyéndose como núcleo de la ideología burguesa liberal, basada solo en los principios de la reivindicación y defensa de la competencia y los beneficios económicos individuales o de los grupos pequeños privilegiados en el seno del Polo Democrático Alternativo, prevaleciendo la búsqueda y el fomento de beneficios personales – dinero, posición, poder, prestigio, autoridad – a costa del sacrificio de la militancia de base de los auténticos revolucionarios que tenemos dignidad, principios, trabajando día a día, de sol a sol por luchar para un cambio, donde haya una verdadera democracia popular.
Ser militante de la izquierda significa un grado de sacrificio, sabiduría, principios éticos y revolucionarios, ser fraternos con nuestros compañeros de militancia, no cohonestar con la corrupción, no negociar ni enajenar los principios de la auténtica izquierda humanista basada en los legados marxistas leninistas.
Es por esto que hacemos un llamado a las organizaciones sociales y populares a que construyamos un verdadero proyecto de país, donde colombianos y colombianas se puedan abrazar en la felicidad de un mejor bienestar, reemplazando el esperpento de la unidad nacional del actual régimen político, por un proyecto de unidad popular.
Definitivamente lo que nos da a entender las actuaciones de nuestra dirigencia política de la izquierda es la mezquindad y el individualismo renunciando al principio de la solidaridad con los sectores excluidos.
Las consignas ¡Preparaos para gobernar! ¡Unidad, unidad, unidad! ¡Por un país decente! Fueron simplemente maullidos de gatos recién nacidos frente a los rugidos del león de la seguridad y prosperidad democrática.
¡Basta ya! Construyamos país, construyamos democracia popular y que la felicidad prevalezca y perdure en nuestras futuras generaciones es el llamado de quien escribe este artículo.
DIGNIDAD EN LA POLÍTICA Y FIRMEZA EN EL COMPROMISO.

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