Jhon Jairo Salinas |Dirigente social/

Los escándalos por el comportamiento depravado del Primer Ministro de Italia Silvio Berlusconi, son el pan de cada día del país de Rómulo y Numa, orgias, corrupción, nepotismo, hacen que este gobernante sea fiel discípulo de sus antecesores del pasado (Emperadores y Césares).
Poder concentrado en las mafias de Italia, la Calabresa, la Cosa Nostra, los escándalos del Vaticano de pederastia, son el acumulado de una sociedad cada día decadente y carente de valores en una de las cunas de la civilización humana.
Para Berlusconi el poder lo complementa con su libido desaforado por el sexo, pero a su vez asume la conducta “misógina” (Que odia a las mujeres, manifiesta aversión hacia ellas o rehúye su trato “R.A.E.”) de ver a la mujer como un solo objeto de placer, llegando a la extravagancia de decir “las mujeres de izquierda son feas, que él no se acuesta con una mujer de izquierda por que estas tienen instintos de asesinas”. Como si la conducta tanto del hombre como de la mujer fuera un problema de género y de ideología.
Está demostrado que Italia la gobierna una de las mentes más enfermas y depravadas del siglo XXI.
Veamos algunos antecedentes históricos del porque Silvio Berlusconi es uno de los más fieles expositores de la depravación como gobernante.
Es probable que en la Roma prehistórica, en lo que hoy es Italia, pudo existir la promiscuidad sexual. Ciertos indicios denotan la supervivencia de estos fenómenos hasta el tiempo de los emperadores.
Las ceremonias de carácter obsceno que se hacían en honor al Dios Mutunos-tutunus da a entender que la unión monogamica carecía de sentido por estos tiempos.
Posteriormente, al instituirse el matrimonio se conservó la costumbre de que las doncellas romanas fueran obligadas a sentarse sobre el falo del Dios Mutunos-tutunus antes de la boda para ser desfloradas.
Las relaciones sexuales se iniciaban a edad muy temprana entre los 8 años las niñas y a los 12 los muchachos. En los comienzos, la sociedad romana estaba formada de soldados, siendo apreciadas las mujeres no solo como tales, sino debido también a su relativa escases; pues parece que la proporción era de 6 mujeres por cada 7 hombres.
La historia narra el famoso “rapto de las sabinas”; los romanos, escasos de mujeres solían hacer de vez en cuando incursiones para quitarles por la fuerza las mujeres a sus vecinos.
En cada población, en cada ciudad, e inclusive en cada guarnición militar o recinto castrense había un prostíbulo.
Los griegos consideraban a las prostitutas como “sacerdotisas sagradas”, los romanos, mucho más mundanos, las llamaban “meretrices y buscavidas”.
Eran colocadas en distritos especiales, en donde había un edificio dedicado a las parteras residentes, cuya función era hacer los abortos. Si en esos sitios alguna joven quería tener su hijo, la persona que administraba el burdel se encargaba de la custodia del niño para educarlo de acuerdo a las tradiciones familiares romanas.
La prostitución se practicaba con mayor o menor refinamiento de acuerdo a las clases sociales. En los lupanares (Palabra que significa guarida de lobas) pululaban las prostitutas, a quienes se les había puesto el sobrenombre de lobas por que gritaban de noche para llamar a los clientes, allí acudían principalmente los plebeyos.
Las ciudades, de acuerdo a su importancia, contaban con elegantes casas de tolerancia para tratar de satisfacer los gustos de los romanos más pudientes y refinados.
A raíz de las excavaciones realizadas en Pompeya, ciudad que fue sepultada repentinamente por la lava del volcán Vesubio, han podido conservar hasta nuestros días los más elocuentes testimonios sobre las prácticas sexuales de aquellos tiempos.
Las habitaciones destinadas a hacer el amor estaban decoradas con alusiones a la cópula (Acción de copular o tener relaciones sexuales), Dibujos y pinturas que mostraban parejas y grupos en posiciones amatorias, representaciones de los órganos genitales, etc.
Los bacanales en la vida romana tuvieron importancia especial varios ritos clandestinos de la sexualidad, a semejanza de los ritos encontrados en otras culturas antiguas, como la babilónica.
Hasta el siglo II antes de nuestra era, tuvo lugar en Roma un escándalo que da idea de tales cultos. Un joven denunció ante uno de los cónsules que su madre y su padrastro lo habían expulsado de la casa por no querer ingresar a una secta clandestina. El cónsul investigó y descubrió que en un pequeño bosque, dedicado a la diosa Semelé, se celebraban fiestas nocturnas durante 5 noches cada mes, en honor a Baco, el dios de los misterios.
El vino, los bailes y la oscuridad propiciaban la degeneración de las fiestas en una orgia entre hombres con hombres, mujeres con mujeres y a su vez prácticas sexuales con animales (caballos y perros), en fin, se practicaban todas las formas de hacer el acto sexual en las formas más mundanas y depravadas.
Las personas que se negaban a dejarse poseer eran sacrificadas al dios Baco, siendo ahogados sus gritos por la algarabía producida por las exclamaciones, comentarios obscenos, burlas y cantos de los embriagados presentes.
Los gobernantes de Roma prácticamente hacían lo que querían en cuanto a matrimonios, divorcios, asesinatos, desviaciones sexuales.
El emperador Augusto, después de varios matrimonio y divorcios al llegar a la vejez se convirtió en legislador moralista para tratar de frenar la disolución romana y el desmoronamiento del imperio.
Sin embargo, los emperadores siguientes compiten en depravación. Tiberio fue homosexual, Calígula tuvo como amante a su hermana Agripina; esta envenenó a Claudio su esposo para hacer reinar a su propio hijo Nerón, este emperador se divorció de Octavia y la hizo matar en el destierro, se casó con Popea, a quien mató de un puntapié en el transcurso de su segundo embarazo, poco antes de haber dado muerte a su propia madre, Agripina.
El emperador Vitelio se disfrazaba de mujer para entregarse a la homosexualidad; Adriano tiene por amante a Antinaoo.
Toda la sexualidad patológica de estos gobernantes de Roma ocurre a la vista de todo el mundo. La opinión pública toleraba esos hechos, pero cuando los mismos escándalos aparecieron consignados por escrito en las obras literarias de la época, estalló el alboroto. Un ejemplo es el caso del poeta Ovidio, quien relató con suma fidelidad la sociedad en que vivía y describió en su arte de amar las costumbres sexuales de su tiempo.
A causa de sus escritos sufrió severísimos castigos; para obtener el perdón escribió “Fastos y metamorfosis”, que son una confesión y retratación pública.
A pesar de ello fue desterrado hasta su muerte a las orillas del mar negro.
Este es el legado histórico de la sexo-depravada-democracia de la Italia que defiende el mafioso y magnate Silvio Berlusconi, el poder en Italia es un problema de genes libidos y ninfomaníacos de sus gobernantes de turno.
Fuente bibliográfica:
Sexo en la antigüedad/prostitución sagrada/tortura para adulteras/familia, aborto y divorcio/orientación sexual 15, A. Segura/edición 1982 ASB Editores, Bogotá.

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