En la mañana del día de hoy, 4 de marzo, Bogotá vivió una agitada jornada de protestas y represión en Transmilenio en el marco de un escenario electoral además del proceso de revocatoria y destitución del alcalde Gustavo Petro. Gases lacrimógenos, decisiones judiciales, propaganda electoral y mentiras mediáticas fueron en su conjunto elementos de una misma estrategia de un sector retardatario que quiere tomarse a como de lugar el gobierno distrital.

¿Quiénes están detrás de los hechos de Trasmilenio?

La respuesta directa e inicial es muy sencilla pero se va complejizando en la medida que se va yendo al fondo del asunto.

Los directos responsables de la coordinación de los bloqueos fueron los promotores del voto por el Sí en la revocatoria a Petro y el correo de la imagen anexa (al final) así lo confirma. Se demuestra además que fue desarrollado al tiempo en varios puntos de la ciudad, labor que fue facilitada por el efecto dominó que causa el colapso del sistema al primer bloqueo. Un hecho adicional que reafirma esto: varias personas presentes aseguraron que se estaba repartiendo volantes del Sí.

De todas formas no se puede decir que todos los que participaron en estos actos hacen parte de la conspiración. El servicio de Transmilenio es pésimo y es natural que la gente proteste por ello por las vías de hecho, las más directas y espontáneas que pueden haber, y al calor de la situación, cualquiera puede molestarse y lanzarse a la vía evitar el paso de vehículos. Además, desde la entrada en funcionamiento de algunas estaciones de Soacha el sistema terminó de colapsar al entrar de un día para otro miles de nuevos usuarios por las mismas vías. Esta situación hizo favorable la puesta en marcha del plan de sabotaje.

Pero también hay que sumarle que Petro ha renegociado, tímidamente valga aclarar, los contratos con los operadores y ha anunciado que es necesario cambiar el modelo de únicamente privados a un sistema mixto en el que el sector público haga parte del sistema de buses de Transmilenio. He aquí la razón por la cual algunas empresas retuvieron los buses en la mañana para que la gente se desesperara y así facilitar el plan de bloqueos. Es obvio que el capital cuando ve afectado sus intereses así sea en una pequeña parte va a recurrir a cualquier tipo de estrategia por más sucia que sea, o si no ver lo que pasa en Ucrania hoy.

Hasta aquí el plan funcionó perfectamente pero hay más. Algunos medios de comunicación envueltos en el negocio del cartel de las basuras como Caracol Radio y todos aquellos cercanos tanto al uribismo como al gobierno nacional, es decir, todos los privados que monopolizan el espectro de radiofrecuencia, manejaron la información de forma tendenciosa responsabilizando al alcalde de la situación y sobre todo, de la represión que se desencadenó con el ESMAD que dejó varios heridos, uno de ellos de extrema gravedad en el Portal de Suba.

Veamos entonces que entró un nuevo actor, odiado con justa razón por la mayoría de la población, el ESMAD. Parecería lógico y natural que si hay una protesta, aparentemente contra el alcalde, sea él quien ordene la represión para volver a la “normalidad” vengándose de paso contra los agitadores. Pero resulta que, como ha pasado en varias oportunidades anteriores, Petro, al llegar al Portal de Suba, le ordenó al escuadrón de la muerte retirarse y dejar de agredir a la población y ¡no se fue! Por el contrario, los policías siguieron arrojando explosivos de aturdimiento y gases lacrimógenos. Imágenes de canal Capital así lo demuestran.

Ahora, ¿y los nombres propios de los verdaderos responsables? Además de Francisco Santos, cabeza visible de la campaña por el Sí, hay un hecho bastante diciente y es que Germán Vargas Lleras, candidato a la vicepresidencia y parte orgánica del gobierno nacional (quien en últimas manda al ESMAD), al mismo tiempo comenzó a mover el nombre del general retirado Óscar Naranjo como candidato a la alcaldía de Bogotá. Esto evidencia dos cosas: que Vargas Lleras (siempre se pone los dos apellidos porque como el poder en Colombia es hereditario, sin el Lleras sería un don nadie) apoya la revocatoria y que al poner el nombre de un policía se está embolsillando a la dirección de esa institución en el orden nacional, es decir, a los directos ejecutadores de las órdenes de represión. Más claro no puede ser.

Otro hecho adicional. El mismo día que pasa todo esto, el Consejo de Estado negó las tutelas que presentó la ciudadanía en favor a Petro para evitar la destitución haciéndole un favor más a la extrema derecha que ovaciona al procurador en las plazas de toros pero que no es capaz de movilizar a nadie cuando se trata de marchar porque el pueblo raso no le cree.

Resumen: ponen a la gente de carne de cañón, hacen proselitismo en el lugar de los hechos, usan el poder mediático a su servicio y para colmo dirigen directamente la represión. Todos los elementos necesarios para un golpe de estado pero a nivel local.

¡No pasarán!

@ingcritica

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